J. L. Beck - Mr #1 - Mr. Alpha

1 2 3 STAFF Traducción Nelly Vanessa Corrección / Revisión Neyelii y Mir Diseño orwzayn 4 Índice Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 ...

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STAFF Traducción Nelly Vanessa

Corrección / Revisión Neyelii y Mir

Diseño orwzayn

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Índice Sinopsis Capítulo 1 Capítulo 2 Capítulo 3 Capítulo 4 Capítulo 5 Capítulo 6 Capítulo 7 Epílogo Sobre la autora

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SINOPSIS

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ominic Clearwater tenía una cosa en mente cuando vio a la hermana menor de su mejor amigo por primera vez en cinco años: MÍA.

Él‖ era‖ posesivo,‖ arrogante,‖ y‖ el‖ contorno‖ en‖ sus‖ pantalones‖ de‖ su…‖ tú‖ sabes, es lo que me dijo que tenía un buen paquete. Verlo otra vez trajo de vuelta todos los sentimientos que en realidad no había perdido por él. Él era un alfa en una misión: Encontrar su felices por siempre, y yo estaba más que dispuesta a ser eso por él. ¿Lo único que se interponía en nuestro camino era mi hermano? ¿Él aprobaría que su hermana menor saliera con su mejor amigo? Vamos‖a‖averiguarlo…

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ADVERTENCIA: Este es el primer libro de la serie Mr. Cada libro puede leerse como tomo único y contiene un final feliz que seguro complace. Amor a primera vista, bebés sorpresa, romances prohibidos, y todo tipo de cosas obscenas son el tema aquí, así que, si no te gustan las lecturas sensualmente ardientes y rápidas, entonces este libro probablemente no es para ti.

Capítulo 1 Dominic

—E

lla conoce el trato, ¿verdad? —hablé más fuerte de lo necesario en el altavoz de mi iPhone. Ayudaría a la hermana pequeña de mi mejor amigo Mason, Blair a mudarse a su nuevo apartamento en la ciudad. Habían pasado cinco años desde la última vez que la vi, pero si era como el día que me fui al ejército, algo me decía que no me interesaba mucho otra cosa que una actitud. —Sí, lo sabe. —La voz de Mason bajó a medida que respondía—. Si te da algo de mierda, recuérdale que esto fue parte del acuerdo porque no puedo estar allí. —Rodé la lengua pasándola contra mis dientes. El pensamiento de una mansa Blair haciendo un escándalo no hizo nada salvo hacer que me riera. —Jesús hombre, ¿por qué eres tan sobreprotector...? —La pregunta se detuvo en el teléfono mientras entraba en el alto complejo de apartamentos al que ella se había mudado. No era mera coincidencia que Mason hubiera hecho a Blair mudarse al mismo complejo de apartamentos que yo. 6

—Lo entenderás cuando la veas. Han pasado cinco años, Dom, mucho puede cambiar. —Sonaba como si supiera algún secreto que yo no. —Mase, soy más que consciente de eso. Pasé de ser un chico punk a un idiota oficial de reclutamiento para el ejército de Estados Unidos. Debería obtener un premio por tantos malditos cambios. —De acuerdo, estaba siendo jactancioso. Todavía era muy parecido al cabrón que era antes de irme. —Lo‖ que‖ sea…‖ —Mase se rió en el teléfono. Fue una risa breve, pero lo suficientemente larga que casi pude ver su sonrisa a través del teléfono—. Avísame cómo va todo, y por favor, por favor no me decepciones, hombre. — Puse los ojos en blanco, negándome a ser un cobarde. Extrañaba a Mason todos los días. Era mi mejor amigo. —Yo también te‖ extraño…‖ —comenté como el tarado que era antes de colgar. —Estoy seguro que sí. Adiós. —Clic. Saqué el teléfono de mi oreja y lo miré por un momento. ¿Por qué diablos estaba haciendo esto de nuevo? Oh sí, porque Mason era mi mejor amigo, y me había suplicado velar por Blair, la mocosa que se negaba a dejarnos en paz cuando estábamos en la secundaria.

Pasé los dedos por mi rebelde cabello castaño, dándome cuenta de que necesitaba mucho un corte de cabello y probablemente diez horas de sueño ya que parecía que no había dormido en días. —No‖es‖un‖concurso‖de‖belleza… —murmuré en voz baja mientras salía de la camioneta y pasaba una mano por mi camiseta Henley. El aire era húmedo, y el calor del sol ni siquiera lo podía disfrutar cuando el clima era así. —Ve por la parte de atrás, Cindy. —Escuché una voz que reconocí en la distancia. Mi latido se aceleró cuando cerré la camioneta y me dirigí hacia la voz. Mason había dicho que Blair había cambiado, y tan extraño como era, tenía curiosidad por ver cuánto lo había hecho. Mis ojos se dilataron y el oxígeno de mis pulmones salió cuando vi a las dos mujeres moviendo una pieza de un sofá seccional marrón. —Explícame por qué elegiste el desmontable más grande del planeta cuando vas a vivir sola... —gruñó la mujer rubia que supuse era Cindy. Ahora que sabía que la rubia era Cindy eso significaba que la otra, de la cual no podía quitar mis ojos, era Blair.

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Su cabello era oscuro, casi negro, y su trasero... negué. No debería estar mirando su trasero sin importar cuán perfectas se veían sus nalgas en esos pantalones cortos. —¿Puedo ayudarte? —La voz de Blair sonó en mis oídos, mientras me quedaba allí mirándolas a las dos por un momento. Era hermosa. Los frenillos que una vez tuvo se habían ido, dejando atrás perfectos dientes rectos y blancos. Sus labios eran gruesos y listos para ser besados, y sus senos, sus malditos pechos eran enormes. —En realidad, la pregunta que deberías hacerte es: ¿Puedo ayudarte yo...? ―Moví las cejas provocándola desde el principio como hacía cuando éramos niños. Era evidente que no me había reconocido todavía. Blair puso los ojos verdes en blanco como si mostrara lo enojada que estaba por mi presencia. —Gracias, idiota, pero lo tenemos... —Mis dientes se juntaron ante su comentario bocón. —¿En serio, pequeña fritura? ¿Así es cómo le hablas a tu mejor amigo en todo el mundo? —Mis puños se apretaron a mi lado. Aunque odiaba admitirlo, me molestaba muchísimo que no me notara de la misma manera que yo la había notado. ¿Había cambiado tanto?

—¿Dominic? —Su voz cayó cuando sus ojos se agrandaron. Me estaba revisando de arriba a abajo de la misma manera que solía hacer cuando éramos niños. —A tu servicio, pequeña fritura... —Sonreí, guiñándole un ojo a su amiga. El rostro de Blair cayó entonces, y una máscara fue puesta en su lugar cuando me miró de nuevo. —No me llames así. Mason dijo que podrías venir, aunque le dije que no necesitaba ninguna ayuda. Puedo ver que pensó lo contrario. —La confianza parecía supurar de ella. ¿No sabía que no me importaba el frente que pusiera? La había conocido desde que éramos niños pequeños, y nada que dijera podría hacerme ir. —Correcto. Mason pensó que sería mejor si tuvieras mi ayuda y parece que tenía razón por lo que estoy viendo aquí... —Hice un gesto hacia la pieza desmontable que había en el piso del estacionamiento. Pude ver que Blair estaba enojándose, e incluso si no era mi intención disfrutaba del hecho de que todavía podía meterme debajo de su piel.

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—Mason no sabe nada, y no debería haberte enviado en su lugar porque nosotras... —Blair hizo un gesto hacia Cindy antes de caminar hacia mí, su cabeza llegó a mi pecho—. No te necesitamos... —Su pequeña uña rosada se empujó contra mi pecho y casi estallé en carcajadas. —No me intimidas, pequeña fritura... —Incliné mi cabeza hacia su rostro. Su olor era embriagador, una cruza entre pastel de manzana recién horneado, y vainilla. Mierda, quería darle un mordisco. Sus ojos verdes se estrecharon. —No. Me. Llames. Así —rechinó cada palabra. Maldita ella y su estúpida pequeña actitud. —Hola, ¿qué demonios estamos haciendo aquí? —interrumpió, Cindy, su amiga rubia. Vamos, las cosas acababan de ponerse buenas. —Nada —respondió Blair por nosotros. No pude evitar sonreír por el enojo que brilló en sus ojos. ¿Por qué parecía tan enojada conmigo? —Lo que sea. Si no quieres mi ayuda, entonces solo me iré feliz... — Empujé a Blair con mi hombro chocando contra el de ella. Una corriente eléctrica zigzagueó a través de mí deteniéndome en mis pasos. —Espera, ¿a dónde vas, tu auto no está en esa dirección? —Claramente, no sentía la misma sensación de necesidad que yo tenía.

Me lamí los labios, queriendo más que nunca ver la expresión en su rostro cuando descubriera que ambos vivíamos aquí ahora. —Oh,‖ Mason‖ no‖ te‖ lo‖ dijo… —Incliné la cabeza hacia un lado desconcertado por la expresión que marcó sus perfectas facciones. —¿Decirme qué? —gruñó. Su amiga puso los ojos en blanco ante nuestro ir y venir. —También vivo aquí. En realidad, vivimos en el mismo piso. —Toma eso Srta. Actitud, pensé asimilando su expresión. Sí, estaba enojada. —¿Estás bromeando? —Apretó los dientes. Una extraña sensación llenó mi estómago. Una que me suplicaba ser el hombre que la pusiera en su lugar, que la llevara arriba a mi apartamento y azotara su trasero hasta que me suplicara que parara. —Nop, pequeña fritura. No estoy bromeando. Estaré arriba si me necesitas. Apartamento número sesenta y nueve. —Presioné el botón para el ascensor y un segundo después las puertas se abrieron. Cuando pisé dentro me di vuelta, mis ojos colisionaron con Blair antes de que las puertas se cerraran. La ira se reflejó hacia mí y sonreí. Así es, pequeña fritura, enójate. 9

Capítulo 2 Blair

L

a rabia no era una emoción normal para mí, pero ahora la sentía mucho más porque sabía que Dominic vivía en el mismo complejo que yo. Además del hecho de que todavía me sentía atraída por él después de todo este tiempo para agregar insulto a la herida. —¿Quién es? ¿Cómo es que no sé sobre él, y quién es? —Cindy estaba demasiado interesada en Dominic. —Es el mejor amigo de mi hermano, y el chico del que estuve enamorada durante toda la secundaria. —Admitir la última parte fue lo más difícil ya que nunca le dije sobre mi secreta obsesión con el mejor amigo de mi hermano. —Vaya, espera. ¿Tuviste un enamoramiento por ese semental? —Asentí, sí, mientras metíamos al ascensor la pieza de sofá seccional que habíamos estado tratando de llevar hasta que Dom nos interrumpió.

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—¿Por qué demonios no sabía al respecto? —Cindy me empujó en el brazo mientras poníamos la voluminosa pieza en el piso. Íbamos al piso seis así que no podía decirle que se lo contaría más tarde. —Es mi pasado. Bueno era mi pasado. Obviamente, Mason pensó que necesitaba un poco de vigilancia así que me acomodó en el mismo complejo que Dominic. Cindy me miró con ambas manos sobre las caderas. —Ustedes dos casi comenzaron a incendiarme con las miradas que estaban dándose. —Puse los ojos en blanco mirando los números subir. Era obvio por qué Mason me presionó tanto por mudarme aquí. Dominic podría vigilarme por él y asegurarse de que no hiciera nada que desaprobara. —Cállate. No pasa nada. Es molesto como el infierno y ¿mencioné que era el mejor amigo de Mason...? —le dije con una mirada incrédula. Estaba loca si pensaba que le daría una oportunidad. —Oh vamos, es atractivo como el infierno, militar obviamente, y puedo decir que le gustas tanto como te gusta. —La mandíbula me dolió cuando apreté los dientes con frustración. —¡No me gusta, Cindy! —gruñí, justo cuando la puerta de mi piso se abría. Una pareja esperando por el ascensor nos dio una crítica expresión cuando levantamos el sofá y salimos del ascensor. —Oh, sí, deseas su pene totalmente —bromeó Cindy.

Dejé caer la pieza en el piso afuera de mi puerta, sin darle a Cindy alguna advertencia mientras lo hacía. —Jesús… —gruñó mientras el peso de él la arrastraba hacia abajo. —Deja de aliarte con él. Se supone que eres mi amiga. No la suya. —Hice un puchero, abriendo la puerta. La puerta al otro lado del pasillo se abrió justo en ese momento, revelando a mi peor pesadilla. —Oh, qué sorpresa es ver que estás aquí, Blair. —Dominic sonrió, sus ojos colisionaron con los míos. Dios, ¿por qué tenía que ser tan atractivo? —Vete al infierno. —Disparé sobre mi hombro, gesticulando para que Cindy se dirigiera dentro del departamento con la pieza de mueble. Llegamos a atravesar la mitad de la puerta antes de atorarnos. Solo mi buena suerte. Inhalé profundamente tratando de calmarme. —Parece que las cosas van bien... —Mi sangre hirvió con su comentario. Sí, definitivamente seguía siendo un tarado. —¿Por qué no vienes a ayudarnos en lugar de pararte ahí y mirarnos luchar?‖―siseé ajustando mi agarre en el mueble. Pude sentir los ojos de Dom en mí.

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—Solo‖ si‖ dices‖ por‖ favor… —Sus palabras estaban entrelazadas con diversión. Si esta era su forma de darme la bienvenida después de haber desaparecido durante años, tenía una jodida forma de mostrarlo. —Por favor —rechiné. Llamaría a Mason más tarde y le diría lo que su amigo, el tarado, había hecho. —Por supuesto, ¿por qué no dijiste eso antes? —Prácticamente pude ver sus labios levantarse en una sonrisa a pesar de que estaba enfrentando a Cindy. Sus dedos rozaron los míos mientras se movía a mi lado para tomar mi posición. Su cuerpo era caliente, y su aroma enloquecedor. Nuevamente, no entendía cómo todavía podía sentirme atraída por él después de todo este tiempo. Algo estaba mal conmigo. —Levántalo para mí, Cindy —bromeó, y ella sostuvo la pieza más arriba para poder maniobrar a través de la puerta. El alivio me inundó cuando finalmente llegamos al apartamento con la maldita cosa. —Cielos, de hecho, sudé. —Cindy se rió, limpiándose la frente con el dorso de la mano. Su celular comenzó a sonar en ese momento, y me tomé ese momento para deslizarme en la cocina y obtener algo para beber. —Tienes un buen lugar aquí... —comenzó Dominic. —Sí, aunque sería mucho más agradable si no estuvieras aquí —disparé, esperando que mis palabras le picaran solo un poco. Sabía que Dominic tenía algo de conocimiento sobre el enamoramiento que tuve por él hace todos esos años, que si era honesta conmigo misma sería la razón principal de mi actitud

sarcástica, aparte del hecho de que mi hermano no creía que fuera lo suficientemente adulta como para vivir sola. —Diría lo mismo de ti también, pero en realidad me gusta la vista que das... —Sus ojos ardieron con una emoción que no entendí del todo. Eso no era diferente al Dom ligando, que es lo que estaba haciendo en este momento. Se inclinó contra la pared, sus gruesos brazos musculosos quedaron en exhibición completa, igual que su sonrisa perfecta con hoyuelos. —Sí, estaré allí en cinco minutos... —Capté a Cindy diciendo en su teléfono y supe que mi noche estaba a punto de volverse diez veces peor. —¿Por favor dime que no me dejarás con el maníaco del ego aquí? —Hice un gesto hacia Dom. Cindy me dio una mirada de lo siento. —Lo siento, cariño, no hay nada que pueda hacer. Mi mamá necesita a alguien para vigilar a los niños hasta que Luke llegue y no puedo dejarla abandonada. Estoy segura que Dominic te mantendrá en buena compañía sin embargo... —Su voz bajó y sus cejas se movieron como diciendo que lo haríamos o algo así.

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—Lo que sea. Envíame un mensaje de texto más tarde. —Suspiré, mirándola mientras caminaba hacia la puerta. Todavía tenía un montón de mierda que mover. Tenía hambre, y Dominic era persistente. —Supongo que solo somos tú y yo, pequeña fritura... —Apreté los dientes ante el sobrenombre que se metía bajo mi piel. —Deja de llamarme así. Estaba bien cuando teníamos diez, pero ahora, no. —Me volví hacia él dándome cuenta también de pronto de lo cerca que estaba de mí. Mis ojos se movieron a sus labios carnosos, y luego sobre su rostro. Estaba pensando exactamente lo que yo estaba pensando. Pude ver la travesura brillar en sus ojos. —¿Qué harás sobre eso? Pequeña... fritura... —Volvió a decir el apodo, sus dientes rasparon su labio inferior cuando lo hizo. Mi cuerpo estaba en llamas, mis bragas estaban empapadas. ¿Cómo podía pasar de quererlo fuera de mi vista a desear besarlo en cuestión de segundos? —Yo… —Tropecé con las palabras. Dominic me hacía sentir como la niña tímida que solía ser. Sin pensar hice algo que estaba segura iba a lamentar. Extendí la mano y la envolví alrededor de su cabeza tirando de su rostro hacia el mío. Pude sentir el calor de su respiración contra mis labios mientras pasaba mis dedos a través de su rebelde cabello. Era suave, duro, y perfecto, y tal jodido imbécil que ni siquiera era divertido, pero quería besarlo. De verdad quería besarlo.

—¿Qué estás haciendo, Blair? —Me sacó de mis pensamientos, su voz era baja y seductora y podía decir cuando nuestros ojos se encontraron que deseaba esto tanto como yo. —Lo que debería haber hecho hace años... —susurré contra sus labios, mientras presionaba los míos contra los suyos. Una explosión de emociones me sacudió. Estaba sintiendo felicidad, miedo y ansiedad a la vez y sin embargo no podía detenerme. En cambio, gemí en su boca, dejando que me levantara del piso y me colocara contra el mostrador de mármol entre sus piernas. Mis labios hormigueaban mientras gentilmente movía los suyos contra los míos. El fuego en mi vientre pareció crecer pidiéndome llevar las cosas un paso más allá, pero, ¿realmente estaba lista para hacer eso? Conocía a Dominic, pero, ¿realmente lo conocía, como solía hacerlo? —Mierda, Blair, tus labios contra los míos ya me han puesto más duro que el acero —gruñó acunando mi cabeza en su mano mientras mantenía nuestros labios apenas tocándose. —¿Recuerdas lo mucho que solía desearte? Hubiera hecho cualquier cosa por un momento como este, todos esos años atrás. —La necesidad de dejar que Dominic me poseyera casi me estaba consumiendo.

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—Lo sé, y fui demasiado estúpido para darme cuenta. Eso y que tu hermano, bueno, me matará si se entera de esto. —Cada pieza en mí me rogaba soltarlo y caer en los brazos de Dom. ¿Podría besarlo y olvidarme de todo entre nosotros hasta mañana? Podría hacerlo, ¿verdad? —Cállate y bésame, Dom —ordené, acercando sus labios a los míos. Su lengua se deslizó a través de mis labios y se mezcló con la mía, la sensación hizo que mis piernas temblaran, y mis bragas ardieran. Estaba jadeando de necesidad y ni siquiera habíamos llegado al dormitorio todavía. —Te deseo, Blair. Siempre te he deseado, pero no quiero que tu hermano me mate cuando se entere de lo que está pasando entre nosotros. —¿Qué podía decir a eso? Incluso Dom sabía que Mason se enojaría si descubría que estábamos acostándonos. Entonces me di cuenta. —Lo que no sepa no lo lastimará. Follar está bien, Dom, mientras que nadie se entere. —Era extraño cuánta confianza se derramó de mí. Estaba en el séptimo cielo con Dominic. Se sentía como hace todos esos años atrás cuando mi enamoramiento recién había comenzado... la única diferencia ahora era que cada fantasía que tuve sobre él se estaba convirtiendo en realidad. El aire entre nosotros chisporroteó. Deseaba esto. Él quería esto. ¿Qué podría salir mal?

Capítulo 3 Dominic

N

o debería. No puedo. A la mierda las palabras dentro de mi cabeza mientras llevaba a Blair de su departamento, al otro lado del pasillo al mío. No podía cruzar una línea así, ¿verdad? Mason me mataría. Todo lo que quería que hiciera era proteger y cuidar a su hermana, no meterme en la cama con ella y follarla hasta que perdiera el sin sentido. —Dios, me haces querer cosas que no puedo tener —le dije a su cabello, el olor a vainilla me recorrió cuando presioné un beso contra su palpitante pulso. Abrí la puerta de mi apartamento, justo antes de que Blair comenzara a tirar de mi camiseta y a abrir mis pantalones cortos. —Bien, porque he querido este momento desde el día que me besaste hace diez años... —Blair no pesaba nada mientras nos conducía a mi habitación. Nunca traía a chicas aquí para tener sexo. Eso no era lo mío, pero Blair, debería estar agradecida de estar aquí en este espacio.

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—Tu hermano va a matarme. —Hice una mueca, dejándola quitarme la camisa. Sus uñas rozaron mi piel, y sabía que estaba mirando mis tatuajes. Levanté mis ojos a los suyos verdes. —Podría, pero valdrá la pena, ¿no? —La voz de Blair era seductora y me empujaba, prometiéndome todo tipo de cosas sucias. —Has hecho esto antes, ¿cierto? —Tenía que saber qué tipo de experiencia tenía porque estaba muy cerca de perderme dentro de ella. Ella me miró inocentemente. —¿Besar? —Mis ojos se estrecharon con su respuesta. ¿Es todo lo que pensaba que haríamos aquí? —No, pequeña fritura. Follar sería la palabra correcta. Has tenido sexo antes, ¿cierto? —Pude decir el momento en que todo se vino abajo porque Blair puso su espalda recta como un tablero. Sus mejillas se volvieron rosadas como nunca había visto antes. —Yo… —Lamió sus labios y movió sus ojos hacia mi pecho como si estuviera demasiado avergonzada para mirarme a los ojos. —Oye, no hay necesidad de estar avergonzada. —Me acomodé en la cama con ella en mi regazo, con mi pene duro atrapado dolorosamente entre nosotros.

—Probablemente no me desees ahora. —Mi corazón se hundió en mi estómago. Cómo pasó la universidad siendo virgen no lo sabía y no me importaba saberlo, pero no tenía idea de lo que estaba diciendo. —¿Te desee? —Mis fosas nasales se abrieron con enfado—. ¿Cómo podría alguien negarse a ti? ¡Nunca me negaría a ti! ¿Sientes eso, Blair? —Apreté mi pene en su dulce punto, viendo que su reacción pasaba de tristeza a deseo. —Te deseo —confesó con las mejillas todavía teñidas de rosa. Blair era perfecta, casi demasiado perfecta, y no era el mismo hombre que solía ser que todavía podía negarme a mí mismo lo que desesperadamente quería y necesitaba. —Bien, porque no voy a ir a ninguna parte, pequeña fritura... —Moví su pequeña figura de mí y la puse en el colchón y se rió mientras un gemido de disgusto salía de su pecho. —Quise decir que te deseo ahora. No importa lo que hagas después... — Sus ojos verdes se encendieron con diversión.

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—Sé que ahora me deseas, y que no te importa lo que haga más tarde porque si no estás montando mi pene, pequeña fritura, entonces no montarás a nadie. —Liberé el botón en sus pantalones cortos y luego se los saqué por las caderas dolorosamente lento. Me di cuenta entonces de cuán bien formadas estaban sus piernas haciendo que mi deseo de sumergirme en la dulzura de sus muslos fuera mucho menos manejable. Mis ojos se movieron sobre el mero trozo de tela que tenía cubriendo su coño. —¿Una tanga? Hubiera pensado que usarías bragas o algo así... —Sonreí satisfecho al ver su ceño fruncido con desaprobación. —Podría ser virgen todavía, pero no soy una maldita monja. Me gustan mis tangas y mis sostenes a juego. —Me encantaba la confianza que tenía ahora que sabía que no la avergonzaría por aferrarse a su virginidad. —¿Alguna vez hiciste esto? —pregunté cayendo de rodillas en el borde de la cama. La jalé por el tobillo sin esfuerzo provocando un pequeño chillido de sus labios rosados. Me miró como si fuera su mundo entero, y hombre, siempre quise estar en este momento. Ella asintió, pero todavía parecía tímida sobre lo que estaba haciendo mientras le separaba las piernas, dándome acceso a su coño. —Lo que sea que él haya hecho, yo lo haré cien veces mejor... —le aseguré, agarrando la endeble tela y sacándola de su cuerpo. La tela se rompió, y un gruñido salió de Blair. —¿En serio, maldita sea? Ahora tendré que comprar un par nuevo para que coincida... —Lo que sea que iba a decir luego salió como un pensamiento

incoherente cuando mojé con mi lengua su estrecho agujero. Pude ver los jugos goteando de ella, y supe que estaba más que excitada por nuestros juegos preliminares. —¡Oh, dulce bebé Jesús! —Suspiró. Mis dedos se clavaron en su flexible piel mientras forzaba sus piernas a permanecer abiertas. Moví mi concentración de su entrada hasta su clítoris, sacudiendo el apretado brote con la punta de mi lengua. Blair se retorció debajo de mi lengua, y esos retorcimientos pronto se volvieron embistes contra mi cara. —¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! —gritó, sus uñas rozaron mi cuero cabelludo, instándome a lamerla y a chuparla más rápido. Su sabor no era nada que hubiera probado antes y no pude detenerme de lamer cada gota de su coño, incluso si quería. La necesidad de hacerla venir se convirtió en el único objetivo que tenía. Tomando dos dedos, los metí en su vagina lentamente, saboreando la opresión y forma en que me apretó. La extendí más como para acomodar mi pene. —Folla mi cara, nena, fóllala —murmuré contra su clítoris, mi pene suplicaba por ser liberado y hundirse profundamente dentro de ella. —Dom… —gimió mi nombre y mi mundo entero dejó de girar. 16

El sonido de mi nombre saliendo de sus labios fue mi perdición. Tirando de los dos dedos que tenía profundamente dentro de ella me moví para acomodar mis manos debajo de su trasero, y tirar de su coño directo contra mi rostro, dejando sus piernas colgando por mi espalda. —Tu liberación es lo único que me importa, Blair. Quiero verte venir. Quiero sentir tus jugos explotar contra mi lengua. —Estaba obsesionado con su necesidad y dispuesto a hacer lo que fuera necesario para darle el mejor orgasmo que hubiera tenido jamás. Levantándola tanto como pude, tomé mi lengua y la lamí desde arriba hasta el fondo y de vuelta otra vez. Ella jadeó de necesidad y apretó los muslos como si no pudiera manejar más placer. Hoy no, pequeña fritura. Quiero cada jodida gota. Alterné entre darle lamidas completas y chasquear mi lengua contra su apretado brote. Estaba más que jadeante en el momento en que chupé su clítoris con mi boca. Todo su cuerpo se estremeció, y supe que se iba a venir. —Dominic, estoy... me voy… —Su grito de placer me obligó a chuparla más duro, y mientras lo hacía explotó con todo su cuerpo temblando mientras salía disparada al espacio exterior. Me moví de su clítoris a la entrada de su vagina, moviendo mi lengua dentro y fuera de ella dejando que su aroma, y jugos cubrieran mi rostro. Sabía

como a miel y olía a sexo. Dios, la necesidad de hundirme dentro de ella era tan fuerte. Le solté el trasero entonces, estableciéndola de vuelta sobre el colchón. Mis ojos se dilataron mientras una necesidad como nunca antes había sentido fluía a través de mis venas. Blair me miró desde su posición en mi colchón. Su hermoso cabello castaño fluía a su alrededor, mientras una expresión de dicha completa se formaba en su rostro. Saber que había puesto esa mirada allí, solo acarició más mi ego. —Quiero tanto follarte, Blair que está tomando cada fragmento de mi paciencia no... —hablé a través de dientes apretados. No podía esconder mi necesidad de ella, no cuando mi pene de veinte centímetros casi la estaba golpeando en el rostro. Sus ojos verdes finalmente se abrieron, revelando más necesidad en ella que antes de que me instalara entre sus muslos.

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—Me aferré a ello por una razón, Dom. Aunque nunca pensé que te volvería a ver, sabía que si lo hacía en el fondo quería que fueras el hombre que me reclamara. Que poseyera mi cuerpo y lo tuviera como había soñado que lo harías. —Me lamí los labios, jalando un respiro mientras trataba de refrescar mi sangre caliente. —¿Has fantaseado acerca de mí follándote? Blair asintió, mientras se mordisqueaba el labio inferior, haciendo que quiera besarla como un loco. Mi mandíbula se tensó y todo mi cuerpo se iluminó cuando empujé mis vaqueros al piso. Haría esto. Reclamaría a Blair. Haría que los sueños de ambos se hicieran realidad. Me quedé muy quieto mirando a la mujer que estaba a punto de reclamar como mía. —Seré tan gentil como pueda, nena, pero con la necesidad fluyendo a través de mis venas en este momento no estoy seguro de poder resistir follarte toda la próxima semana —hablé tan sinceramente como pude. No quería lastimarla, pero no había forma de que pudiera manejar simplemente hundirme en ella y no emocionarme. Necesitaba tenerla, perforarla con mi pene, reclamar su virginidad como mía. No estaba seguro de lo que me sorprendió en ese momento. Tal vez era el hecho de que siempre la había deseado, o tal vez que nunca cedí a los sentimientos que tenía por ella cuando me dio la oportunidad que no sabía, pero sabía que ahora que estaba aquí no iba a parar.

No podía parar. El mundo entero podría arder en el suelo a nuestro alrededor y todavía me quedaría aquí con Blair porque aquí era donde estaba destinado a estar.

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Capítulo 4 Blair

S

u confesión debería haberme asustado. Debería haberme hecho correr hacia la puerta, pero no lo hice. No podía. Quería esto. Deseaba a Dominic. Y una parte de mí sabía que podría arrepentirme más tarde cuando mi corazón me estuviera rogando que le diera todo, pero podría lidiar con esas emociones después. —No quiero que seas gentil, Dom. Te deseo, todo de ti. No te contengas si normalmente no lo haces —le ordené. No quería que me tratara especial cuando estaba segura de que no lo era. Él empujó sus bóxers hacia abajo revelando su palpitante pene. Era grueso y largo, y de aspecto impresionante. Tragué más allá del nudo en mi garganta. ¿Encajaría? ¿Dolería? Cindy y yo hablamos de que dolía antes, aunque dijo que con el hombre correcto podría ser lleno de placer.

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—Eres‖ especial‖ para‖ mí,‖ Blair… —siseó Dom mientras subía por el colchón. Me había quitado la camisa hace unos momentos, dejándome en nada más que mi sostén. Un escalofrío me cubrió el cuerpo cuando me miró como a un bistec raro que estuviera listo para morder—. Quiero cuidar de ti. Quiero explorar tu cuerpo,‖quiero‖adorarte‖como‖ningún‖hombre‖antes… Sus palabras casi hicieron que los ojos se me llenaran de lágrimas. Escondí mis sentimientos por culpa de Dom. Porque revelarlos nunca me llevó a ningún lugar y ahora aquí estaba confesando todo lo que alguna vez había sentido. —Entonces hazlo. Tómame. Estoy lista —ronroneé, metiendo una mano entre mis piernas. Froté un pequeño círculo contra mi clítoris y gemí de placer. Dom me miró con ojos oscuros, sus pupilas estaban dilatadas y sus puños apretados a los costados. —Métete los dedos... —ordenó, y mi cuerpo se relajó en el colchón. Lentamente moví mis dedos hacia la entrada de mi coño, y hundí fácilmente mi índice y mi dedo medio en mi canal empapado. Mis piernas se separaron más y más mientras los deslizaba dentro y fuera de mi apretada entrada. —Dom… —Suspiré, imaginándolo mientras golpeaba dentro y fuera de mí. —Mueve‖tus‖dedos… —Su voz era entrecortada, y abrí los ojos, entonces me di cuenta de lo cerca que estaba de mí. Acariciaba su longitud con una mano mientras me ajustaba para tomar su pene con la otra.

Mi corazón latía contra mi caja torácica. Sucedería. Finalmente me reclamaría. Puse una mano arriba, colocándola en su hombro mientras mis ojos permanecían fijos en su pene. —Estoy lista. —Mi voz era como humo mientras las palabras se escapaban de mi boca. Ambos mantuvimos nuestros ojos fijos en las partes de nosotros que estábamos a punto de conectar. —Te dolerá, Blair. Te arderá, pero te juro que te compensaré. Haré que valga la pena —siseó Dom con los músculos de sus brazos apretándose mientras presionaba la hinchada cabeza de su pene en mi coño. Pude sentir su grosor estirándome, y aunque fue doloroso envió un hormigueo de placer a través de mi vientre. —Ahhh… —Mis uñas se hundieron en su piel bronceada mientras se hundía un poco más dentro de mí. Mi cuerpo estaba tratando de adaptarse a su longitud mientras intentaba empujarlo al mismo tiempo. —Tu vagina me está rogando que te embista y tire de tu virginidad, pero me estoy aguantando, nena. Me estoy conteniendo por ti. —Todo el cuerpo de Dom se sacudió con necesidad mientras hablaba a través de dientes apretados.

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Me estaba reclamando, poseyéndome. Se deslizó un poco más y levanté la vista desde donde estábamos conectados notando que solo estaba cuatro centímetros dentro de mí. —Suéltate, Dom. Húndete hasta el fondo dentro de mí. Toma mi virginidad. —Mi voz tembló mientras alentaba a Dominic a poseer mi cuerpo como siempre había imaginado que haría. Él sacudió la cabeza, tratando de aferrarse a cualquier fragmento de cordura que tuviera. Su frente cayó contra la mía mientras ambos respirábamos superficialmente. El aroma a sexo y a nuestras propias esencias nadó a nuestro alrededor. El dolor llenó mi mitad inferior mientras Dom se hundía en mí centímetro a centímetro. No pude contener las lágrimas mientras mi cuerpo me suplicaba que lo llevara a nuevas alturas. —Lo siento mucho, Blair. Prometo que valdrá la pena. —Mi columna se estremeció. El cuerpo de Dom tembló de necesidad mientras se hundía hasta la empuñadura dentro de mí, tomando mi virginidad como siempre imaginé que lo haría. —Quiero esto. Necesito esto —gemí, mientras el placer y el dolor atravesaron mi cuerpo. —No puedo aguantarme, nena... —gruñó Dom, antes de salir por completo de mí. No me dio ninguna advertencia mientras se estrellaba contra mí hasta la empuñadura. Mi cuerpo tembló mientras lo hacía. El aire salió de

mis pulmones mientras Dom tomaba de mí lo que quería, su pene me poseía, en corazón, mente, cuerpo y alma. —¡Oh Dios! —Mis músculos se apretaron alrededor de su longitud mientras continuaba moviéndose dentro y fuera de mí duro, con su necesidad superándolo. —Espera, nena, espera... —Y lo hice. Agarré sus hombros, dejándolo bombear dentro y fuera de mí hasta que mi vagina comenzó a convulsionarse a su alrededor, mi orgasmo subió por mi vientre y hasta los dedos de mis pies. —Estoy…‖ ya‖ voy… —grité. Un destello de luz se formó detrás de mis párpados, mientras un placer como nunca antes había sentido zigzagueó atravesándome. Todo mi cuerpo estaba caliente como si me hubiera golpeado un relámpago. —¡Mierda, sí! ¡Mierda, sí! —Mis ojos se abrieron justo a tiempo para ver a Dom venirse, su pene golpeó en mí una última vez antes de explotar, su caliente lanzamiento se disparó a la parte posterior de mi vagina. El olor a sexo llenó el aire, y me di cuenta entonces que no quería que este olor se fuera. El olor a Dom y a mí mezclados parecía perfecto para mí. Dom colocó un suave beso en mi frente antes de salir, la evidencia de mi virginidad tomada estaba en su pene. 21

—¿Te lastimé? —preguntó, y sacudí la cabeza. Estaba atrapada en algún lugar entre el séptimo cielo y darme cuenta que nada de esto podría realmente pasar entre nosotros. Me senté lentamente en la cama, haciendo una mueca cuando lo hice. De acuerdo, entonces mentí. Había un poco de dolor, pero no era tan horrible solo suficiente para recordarme lo que Dom y yo habíamos hecho, por el próximo par de días. —¿Debería…? —Me lamí los labios viendo que Dom me miraba fijamente. Se veía tan sexy con su cabello desordenado, y sus ojos llenos de lujuria. —No, no deberías irte, si eso es lo que ibas a preguntar. —Dom leyó mi mente con una mirada perpleja estropeando sus facciones. —Simplemente no sabía cómo funcionaba esto... ¿te irás después? —Me encogí sabiendo que probablemente estaba haciéndome ver como una idiota. Aquí estaba dejando que el mejor amigo de mi hermano tomara mi virginidad. Un hombre que probablemente se había acostado con una serie de mujeres experimentadas y yo estaba haciendo una tonta de mí misma. Dominic sonrió, realmente sonrió, mostrando todos sus blancos dientes nacarados antes de deslizarse en el baño que me di cuenta, estaba adyacente a la habitación.

Los segundos pasaron y ansiosas mariposas llenaron mi vientre. Tal vez estaba bromeando, y realmente necesitaba irme. —¿Por qué pensarías que querría irme? ¿Especialmente después de compartir un momento como el que acabamos de tener? —comenzó, aparentemente, estaba demasiado atrapada en mis propios pensamientos. —No lo sé…‖—mascullé. Él cruzó la habitación con un paño en las manos, instalándose en el colchón junto a mí. La preocupación estaba grabada en sus facciones. —Lo sabes. Recuéstate y déjame limpiarte y no pienses que te saldrás con la tuya. Quiero saber por qué asumirías que no te quiero aquí. —Mordí mi labio inferior tratando de encontrar una excusa además de la verdadera razón. El dolor entre mis muslos se derritió mientras me limpiaba suavemente. Me sentí como una princesa que era apreciada por su príncipe.

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—Nunca he hecho esto obviamente... —Pude sentir mis mejillas enrojecer. ¿Por qué estaba tan preocupada ahora sobre lo que Dom pensara de mí?—. Y no sabía cómo terminaban las cosas. ¿Lo hacemos otra vez? ¿Me voy? Quiero decir que no quiero que sea más incómodo de lo que es. Ya lo será una vez que Mason descubra... —El pensamiento de mi hermano sabiendo acerca de Dom y yo me golpeó como una tonelada de ladrillos y no porque no pensara que Dom fuera lo suficientemente bueno. Era porque Mason no creía que lo fuera. —Si fueras alguien más, ya hubieras salido por la puerta, pero eres Blair, y eres mía. La chica que nunca debería haber dejado escapar de mis manos. No es que alguna vez te dejaré otra vez. —Oír a Dom decir que era suya en alto me hizo algo. Hizo que mi corazón diera un pequeño brinco dentro de mi pecho. Me hizo desear algo más que una conexión con él. Entonces, hice lo único que probablemente no debería hacer... le pregunté qué quería. —¿Qué estás diciendo, Dom? —Sabía que arrugas llenaban mi frente cuando lo miré fijamente. —Estoy diciendo que te quiero. Sí, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos, pero el corazón nunca olvida lo que quiere, y siempre te he querido, Blair. Siempre. Tragué. Aquí estaba acostada en la cama de Dom, con él confesándome su amor, y todo lo que quería hacer era decir que sí. Sin embargo, algo me estaba frenando... y ese algo era mi hermano. Entonces, como si Dominic supiera que estaba luchando con lo que había dicho, me tomó en sus fuertes brazos, llevándome a su pecho. Ambos estábamos todavía desnudos, y pude sentir su pene endureciéndose contra mi pierna.

—Si estás preocupada por tu hermano, lo tengo bajo control. Me enfrentaré a él. Le explicaré todo. La mierda podría no haber funcionado entre nosotros antes, pero fui demasiado estúpido para darme cuenta de que era más que un enamoramiento entonces. Que era más profundo que eso. —El latido del corazón de Dom se filtró en mis oídos. A pesar de que Dominic era un molesto idiota que me ponía de los nervios, también era el único hombre que había deseado. Me hacía sentir completa y con él de vuelta en la ciudad, y después de lo que hicimos hoy, no estaba segura que negarlo funcionara de nuevo. —Mason no lo aprobará. No cree que sea una buena idea. Los dedos de Dominic aparecieron debajo de mi barbilla obligando a mis ojos a encontrarse con los suyos. —Lo que tu hermano quiera y lo que yo quiero son dos cosas muy diferentes. Puede protegerte todo lo que quiera, pero al final del día, todavía serás mía, Blair. Todavía mía. —La forma posesiva con que me miró me hizo estremecer. Quería que lo hiciera, estaba demasiado asustada para averiguar qué pasaría cuando Mason finalmente llegara a casa.

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Capítulo 5 Dominic

U

n mes no parecía tanto tiempo, pero era una vida cuando habías pasado los últimos cinco años lejos. Blair y yo caímos en una rutina, y en cuestión de días era como si nunca me hubiera ido. Mason aún no tenía idea de que estábamos acostándonos, y estaba bien con mantenerlo de esa manera porque no necesitaba que enloqueciera hasta que llegara a casa el próximo mes. Y se volvería loco como la mierda. Blair era su hermana pequeña y Mason sabía el tipo de mierda que había hecho y que me habían atrapado haciendo en mi vida por lo que no me concedería su aprobación. Pero Blair era grande y podía decidir por sí misma lo que quería. —Tenemos que dejar de tener sexo sin condón... —La voz suave de Blair entró en mis oídos. Sus respiraciones superficiales me hicieron pensar que se había quedado dormida.

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—¿Por qué? —gruñí. Sentir a Blair temblar debajo de las yemas de mis dedos cada noche era algo que solo había soñado. Ahora estaba viviendo el sueño con ella a mi lado cada noche. —¿Quieres hijos ahora mismo, Dom? —Su pregunta no me sorprendió con la guardia baja. Algo dentro de mí había se había encendido con eso, dándole vida a sentimientos y cosas que nunca pensé que podría querer hasta Blair. —Si no lo hiciera, descargaría mi carga fuera de ti. No te sometería a eso si no pensara que eres el mejor ajuste para mí. Sería un sueño ver tu vientre hinchado con mi semilla. —Mi pene se puso duro con el pensamiento. Hubo una pausa larga, y me pregunté si había dicho demasiado. Solo habían pasado dos semanas desde que comenzamos toda esta relación y no sabía si estaría bien con todo moviéndose a una velocidad tan rápida. —Extrañamente yo también quiero eso... y nunca pensé que lo querría con alguien... —La apreté contra mi pecho, con euforia y excitación fluyendo a través de mí. Blair era la mujer perfecta para mí, y lo único que estaba en nuestro camino era su hermano. —Bueno, no iré a ninguna parte, pequeña fritura. No me importa si tu hermano no lo aprueba. Puede darme en el trasero por sobrepasar sus límites. Te quiero... —Presioné mis labios contra los suyos gruesos, sintiendo mi pene duro como roca deslizándose y presionándose contra su vientre.

—Puedo decir... que tu pene suplica por más ya... —Blair soltó una risita y aproveché ese momento para maniobrar su cuerpo sobre el mío. Su vagina estaba resbaladiza de necesidad mientras se deslizaba en mi pene con facilidad. —Como si no lo desearas también... puedo sentir cuán mojada está tu pequeña vagina, mi pene está empapado con tu necesidad ya... —Me reí, adorando la mirada de desafío que mostró en sus ojos. Blair era un volcán, capaz de mucho más de lo que pensaba, y quería quemarme en su fuego. No me dio ninguna advertencia mientras levantaba mi pene, centrándolo sobre ella antes de descender hasta la empuñadura. —Jodido Cristo… —grité, oleadas de placer chocaron duro en mí. Mis ojos se volvieron rendijas mientras observaba a Blair colocar ambas manos en mi pecho, sus uñas hundiéndose en mi piel mientras se movía arriba y abajo en mi pene. —Me‖ tienes,‖ Dominic… —Suspiró. Su cabeza cayó hacia atrás mientras sus ojos se volvían hacia el techo. Me estaba follando esta vez, mostrándome el poder que tenía sobre mi cuerpo. —No, pequeña fritura, tú me tienes... —gruñí, tomando mis manos y colocándolas en sus caderas. La moví hacia arriba y abajo más rápido, la fricción de su cuerpo contra el mío envió chispas de placer a mi columna. 25

Blair jadeó por aire, su apretada vagina agarrándome con todas sus fuerzas. —Hazme el amor. Toma mi semilla. Hazme explotar, nena... —animé a Blair encantándome la libertad que fluía a través de ella mientras me follaba con obediencia. —Ahhh,‖Dominic…‖—gritó, girando su vagina contra mi pene. Mis ojos se pusieron en blanco mientras un suspiro se escapaba de mis labios. Diablos, sabía cómo mover sus caderas. Mi pene nunca tuvo una oportunidad contra ella. —Mierda... voy a venirme, pequeña fritura. Voy a explotar profundamente dentro de ti... ¿Quieres eso? —le pregunté, mis ojos se abrieron. Necesitaba que dijera que sí antes de disparar mi carga en la parte posterior de su estrecho vientre. —Sí, vente. Márcame. —Blair continuó rodando sus caderas, girando su vagina contra mi eje. El hombre en mí chasqueó, y decidí que necesitaba más, mucho más. Sin pensar, nos volteé, con mi pene todavía dentro de ella. —Lo siento, cariño, pero necesito follarte... —gruñí mordiéndome el labio inferior mientras salía y la golpeaba con fuerza suficiente como para moverla en la cama. Sus senos se movieron adelante y atrás con cada empuje y tan pronto

como comenzó a convulsionar su vagina, sabía que estaba bien caerme en pedazos. —Oh, Dios... Oh Dios... —jadeó Blair, su aliento salió agitado cuando se vino, su vagina me estrujó más apretado que antes. —Sí…‖—siseé, golpeando dentro y fuera de ella, cada empuje poseyendo otra parte de su alma. Me sentí como si estuviera en casa cuando estuve a diez centímetros de profundidad en el interior de ella. Mis bolas se tensaron, y todo mi cuerpo se sacudió cuando mi semilla se disparó desde mi pene. Mi corazón latía en mis oídos, y mil mariposas estallaron en mi vientre. Me derrumbé contra Blair segundos más tarde, el sonido de su propio latido sonando en mis oídos me trajo de vuelta a la tierra. —Debería haberte dado mi virginidad hace años. —Blair se rió suavemente y todo lo que pude hacer fue sonreír porque complacer a mi chica era todo lo que me importaba. Todo lo demás podría irse al infierno mientras Blair y yo fuéramos felices.

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—Deberías haber pensado que no te dejaría. Soy un hombre mejor ahora que nunca antes —le confesé, sabiendo qué tan cierta era esa declaración. Había tenido sexo con muchas mujeres en el pasado y rompí un montón de corazones. Mason tenía una razón legítima para no dejarme estar con Blair, pero ahora no había nada en nuestro camino. —Siempre has sido un buen hombre, Dom. —Blair me vio con una mirada soñadora en sus ojos. Pensaba el mundo de mí, incluso si ponía un frente descarado de vez en cuando. —Eso podría ser cierto, aunque no fui lo suficientemente bueno contigo hasta ahora, e incluso hoy no estoy seguro de ser suficiente pero no te abandonaré. Ni ahora... ni nunca —susurré contra sus labios, su dulce sabor persistiendo en mi lengua. No había regreso de una mujer como Blair y lo supe en el momento en que me permití besarla. Sin embargo, una parte de mí se preguntaba si Mason tendría el poder de cambiar de opinión sobre mí. Quería a Blair como mía para siempre, y haría cualquier cosa para quedármela. Con suerte, Mason podría verlo de esa manera también, porque si no lo hacía entonces me vería obligado a cruzar otra línea. Una línea que no estaba seguro que nuestra amistad sobreviviría. —Te‖ amo… —susurró Blair mientras se quedaba dormida, con todo su cuerpo hundiéndose en el colchón. Parecía felizmente relajada y más contenida que nunca antes. Podría haber tenido miedo de las palabras te amo, pero no lo hacía. No cuando estaba seguro que había amado a Blair desde el momento en que la conocí.

Capítulo 6 Blair

E

sto es lo que queríamos, ¿no? Miré la prueba de embarazo con conmoción, horror y preocupación. Estaba eufórica pero también estaba preocupada. No solo teníamos que decirle a Mason en una semana que estábamos juntos, sino que teníamos que contarle que estábamos embarazados también. —¿Qué pasa, mi amor? Te oí gritar y... —La voz de Dominic se apagó cuando alcanzó a ver la prueba en el mostrador del baño. —Sucedió, Dom.‖ Estoy‖ embarazada… —Podía sentir las lágrimas formándose en mis ojos, y traté de alejarlas. Dos meses. Eso es todo lo que tomó voltear mi mundo entero al revés. Dominic había regresado a mi vida como un huracán, tomando todo de mí y devolviéndome más de lo que podría haber agradecido. 27

—Eso es bueno... ¿verdad? —Dominic sonrió y mi corazón se derritió. Eso era bueno, pero también era malo porque Mason aún no sabía de nosotros, ni tampoco nuestras familias. —Estoy emocionada, pero tengo miedo también... —confesé, mis ojos se movieron al piso de baldosas. Me daba vergüenza admitir que estaba asustada. —Shhh... nena. —Dominic cubrió la distancia que nos separaba, tomándome en sus brazos. Me besó con tanto cuidado, y amor que casi me olvidé de todos nuestros problemas. —Tus besos me hacen olvidar el mundo. —Suspiré con su toque. Su cuerpo, calentando el mío derritió todos los miedos que tenía. —Bien, porque tus besos me hacen lo mismo. —Su voz fue baja cuando empujó hacia atrás un mechón de cabello que se me escapó de la oreja. —Mason estará aquí la próxima semana y tendremos que decírselo, Dom. No hice un buen trabajo ocultando mis miedos. —En realidad, es por eso que vine aquí para hablar contigo... Podía decir que algo estaba pasando. Simplemente no sabía qué todavía. —¿Qué está pasando? —le pregunté urgentemente, preocupada de que Mason pudiera averiguarlo antes de lo que queríamos que lo hiciera. —Tu madre me llamó y me dijo que Mason volará hoy. Lo dejaron salir antes y llegará alrededor de las diez de la noche...

Una ola de náuseas se estrelló contra mí. Me aferré a Dominic mientras el mundo que me rodeaba se balanceaba. —¿Por qué iba a decírtelo a ti y no a mí? —susurré. —Porque Mason quería sorprenderte, pero estaba preocupado de que hiciera algo más que sorprenderte, razón por la cual te lo dije. —Dominic estaba calmado, su mano me frotó la espalda. Una sonrisa se quedó en su rostro y me pregunté por qué. —¿Por qué demonios estás sonriendo? —gruñí, frustrada con toda la situación. —Oh, por nada, solo el hecho de que eres adorable y llevas a mi bebé dentro de ti... —Me tomó por la mejilla obligando a mis ojos a encontrarse con los suyos—. Saber que tienes mi semilla dentro de ti me excita más de lo que nunca sabrás. —Sus palabras fueron nada más que un susurro contra mis labios mientras me besaba con tanta pasión y amor que mi cabeza giró. Jadeé por aire, mis dedos se aferraron a su camisa mientras volteaba mi mundo al revés. Incluso cuando estaba enojada, o frustrada, Dominic tenía el poder de borrar mis pensamientos.

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—Nada es más importante para mí que tú, y nada los alejará ni a ti ni a mi bebé por nacer. No renunciaré a ti, sin importar nada, Blair. Eres mía. —Casi me desmayé por la naturaleza posesiva de sus palabras. Era suya, y lo sabía. Lo supe hace años, él solo tardó mucho más en descubrirlo. —Así que esta noche será. Esta noche le contaremos la verdad. ¿Que vamos a estar juntos sin importar qué..? —pregunté mirándolo. Ya no estaba preocupada por cómo me aceptaría estando embarazada porque era obvio que me deseaba embarazada. Mis preocupaciones ahora estaban puestas en Mason y lo que diría y haría. —Sí, esta noche se lo diremos. No tenemos que decirle sobre el bebé todavía a menos que también lo quieras, pero le diremos que estamos juntos. Tragué, bajando mis miedos como si fueran un trago de tequila. —Estamos‖juntos…‖—susurré las palabras. —Sí, Blair, estamos juntos y nunca te dejaré ir. —Rezaba para que sus palabras se mantuvieran verdaderas una vez que Mason descubriera nuestro secreto.

*** Mis palmas estaban sudorosas y mi estómago estaba hecho nudos. Dominic y yo habíamos decidido viajar por separado a casa de mis padres para no atraer demasiada atención.

—¡Mason estará tan feliz de verte, Dominic! —anunció mi madre tan pronto como entramos por la puerta. No pude evitar poner los ojos en blanco porque para mi madre, Dominic era como el segundo hijo que nunca tuvo. —Sabes que solo estoy aquí por tu increíble comida, Tina. —Le lanzó sus ojos dulces y sus mejillas se volvieron de un ligero tono de rosa. —Oh calla, eso es tan falso. —Ella lo alejó y me dio la bienvenida en la puerta con sus brazos envolviéndome estrechamente. Me apretó y besó mis mejillas como había hecho desde que era una niña. —Extrañé a mi niña pequeña. ¿Cuándo te volviste demasiado grande para venir y visitarme? —La mirada severa que me había dado de niña cuando me portaba mal apareció en el hermoso rostro de mi madre. —He estado ocupada con mi vida... —mentía muy bien. Estaba ocupada, sí. Montada en el pene de Dominic, y en su cara. Aunque no iba a decirle eso a mi madre. —Ven con más frecuencia o me convertiré en esa madre loca que aparece en tu casa sin invitación —bromeó. Sabía cuánto nos querían mis padres a mi hermano y a mí, y sabía cuánto le dolía a mi madre tener un nido vacío.

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—Juro que haré un mejor esfuerzo. —Besé su mejilla descartando toda la conversación mientras tomaba nota del hecho de que necesitaba pasar más tiempo con ella. Saqué un plato de huevos picados y lo puse en la mesa del comedor. Este era el segundo despliegue para mi hermano e igual que el primero, mi madre se iba por la borda haciendo cada plato que a Mason siempre le había gustado en toda su vida. —Ahí‖est{‖mi‖pequeña‖niña…‖—Mi padre se acercó a mí con una cerveza en la mano. Miré por encima del hombro a Dominic que estaba tomando un largo trago de la cerveza que mi padre le había dado. —¡Hola, papá! —lo saludé y chillé cuando me abrazó tan fuerte que estaba segura que iba a sofocarme. —¿Dominic me dice que estás disfrutando de tu nuevo departamento? — Mis ojos se movieron a Dom que estaba sonriendo como un tonto para mi padre. —Sí, me encanta —confesé, aunque solo había pasado un puñado de días en él. Dominic me quería en su cama todas las noches y no podía resistirme cuando comenzaba a quitarme las bragas. —Bien, ¿y supongo que Dominic está protegiendo a mi pequeña niña a toda costa? —Mi padre le dio a Dom la mirada, la que decía que mejor respondiera que sí o haría de su vida un infierno viviente.

Mi padre era dueño de un taller mecánico y no tenía problemas para decirles a las personas a dónde ir y qué tan rápido llegar ahí. —Sí, señor. Nadie se meterá con Blair cuando yo esté alrededor. —Mi padre levantó la barbilla y tomó un trago de su cerveza también. Me disculpé y me dirigí al patio trasero donde había un columpio, y la casa del árbol en la que todos jugamos cuando éramos niños. —No puedes esconderte de mí, pequeña fritura... —La voz de Dominic me hizo sonreír mientras lo veía caminar por el césped tomando el columpio a mi lado. —No me‖ estaba‖ escondiendo…‖ —admití, aunque podría haber estado tratando de escapar. —Quiero tanto besarte ahora… —susurró Dominic en mi oído, su aliento caliente envió una ola de piel de gallina que irrumpió en mi piel. Dominic era mi alfa encantador porque era el hombre que tenía el poder de mantenerme tranquila incluso cuando sentía que me estaba desmoronando. Incluso cuando niños, aunque era malo, nunca dejó que alguien más me lastimara. Nunca dejó que nadie me molestara. —Entonces hazlo ―respondí sintiendo el calor irradiar de él. Sus ojos se oscurecieron y quise que hiciera mucho más que besarme. 30

Sabía que estábamos jugando con fuego besándonos en el patio trasero de mis padres con mi hermano de camino, pero, ¿qué haría un beso? —¡Oh demonios, carajo, no! —Todo mi cuerpo se tensó con el sonido de la voz de Mason. Aparentemente, un beso podía hacer mucho.

Capítulo 7 Dominic

T

enía cinco segundos para explicar por qué estaba besando a Blair y de esos cinco segundos, ya habían pasado dos.

—Te digo que la ayudes a mudarse y ahora la estás besando... —gruñó Mason. Se veía bien, saludable, puede que un poco demasiado saludable. —Es…‖—Me paré frente a Blair protegiéndola de la furia de su hermano. —¿Es qué? —La ceja de Mason se disparó. Estaba enojado como debería estarlo, pero necesitaba escuchar lo que tenía que decir antes de patearme el trasero. —Es más de lo que piensas. Juro que mis intenciones son puras... — Sostuve mis manos en alto de una manera no defensiva. —En serio, Mason. —Blair saltó desde el columpio, y su pequeña voz causó que tanto Mason como yo nos detuviéramos. 31

—Blair…‖—advirtió Mason con los ojos ardiendo en los míos. —No. Una cosa era decirle a Dominic que no hace años, pero ahora somos adultos y si queremos estar juntos es nuestra elección. —Mierda, Blair estaba defendiéndome de su hermano como nunca antes. —No quiero que te lastime. Los ojos de Mason se suavizaron mientras miraba a su hermana. Entendí el inmenso amor que tenía por ella, más ahora que nunca. —Yo nunca…‖—dije, con la mandíbula tensa, con mis ojos en el premio. —Hiciste cosas malas antes, y ahora cruzaste una línea que no deberías haber cruzado. —Los ojos de Mason retrocedieron a los míos. Sabía que se sentía traicionado y enojado por esto, pero al final del día, haríamos nuestras propias elecciones. —Eres como un hermano para mí, Mason, y te quiero, pero Blair y yo vamos a estar juntos. —Lo miré fijamente, desafiándolo a que me preguntara más. Pelearía por Blair si tenía qué hacerlo. Mason negó como si estuviera tratando de despertar de una pesadilla. Estaba tan atrapado en sus rasgos faciales que nunca vi venir el golpe, pero lo sentí. Su puño me dio justo en la mandíbula, forzando mi cabeza hacia atrás. Me tambaleé y Blair se aferró a mí, tratando de estabilizar mi cuerpo oscilante. El

dolor aguijoneó mi mandíbula y mi labio, y mientras lo limpiaba con la parte posterior de mi mano vi sangre. —Si le haces daño, Dominic, te mataré. —La voz de Mason fue baja antes de retirarse hacia la casa. Tina y Gerald salieron corriendo de la casa justo cuando Mason entró. —¿Qué demonios pasó aquí? —ordenó Gerald con sus ojos penetrantes en los míos. —Acabo de contarle a Mason sobre Blair y yo. —La sangre bombeaba en mis oídos y la adrenalina corría por mis venas. Solo había una forma de probarle a Mason, que era el mejor hombre para Blair y era estar aquí para ella a cada paso del camino. No renunciaría a ella. No la defraudaría, y no la lastimaría. —Oh‖Dios…‖— Tina se apresuró al lado de Blair—. ¿Estás bien, cariño? — preguntó Tina, su pregunta dirigida a Blair. —Sí, mamá. Es Dominic quien está sangrando. —El tono de Blair estaba lleno de molestia. Tina movió sus ojos hacia mí con una sonrisa tirando de sus labios. —Mientras viva, un pequeño corte nunca lastimó a nadie. —Negué. 32

Tenía razón, no iba a morir, aunque mi ego estaba un poco herido. —Lo sabe ahora, y está claramente enojado, ¿podemos irnos a casa ahora? ―preguntó Blair, con su palma sudada y nerviosa en la mía. —Lo que quieras, Blair... probablemente será mejor dejar a tu hermano antes de que le digamos algo más —murmuré por lo bajo a Blair. Su madre giró sobre sus talones y se dirigió a la casa. —Gracias. —Blair me sonrió. No tenía idea de que era yo quien estaba agradecido con ella. —Soy yo quien te agradece, nena... —Bajé la cabeza, presionando un suave beso contra sus labios. El dolor rodó a través de mi labio, pero valió la pena. Cada beso que alguna vez le diera a Blair valdría la pena.

Epílogo Blair

M

ason no se había hecho a la idea de que Dominic y yo estuviéramos juntos, pero estaba bien porque no había nadie que prefiriera tener a mi lado. Las noticias de nuestro embarazo rompieron las expectativas de todos y aunque mis padres estaban felices por Dominic y yo, ellos estaban preocupados por Mason y su reacción a todo. —Me encanta verte redonda, y caminando así. Podría mantenerte así por el resto de nuestras vidas. —Dominic se rió, presionando un beso contra la parte posterior de mi cuello. Me acababa de deslizar en el único camisón que me quedaba bien. —Estoy horrible, y simplemente no puedo esperar a dejar de estar embarazada —gemí girando para enfrentar a Dominic. Un ceño fruncido marcó sus hermosas facciones. —No puedo tenerte siendo horrible, así que supongo que vamos a esperar un poco antes de darle a Connor un hermano o hermana. 33

Una sonrisa se dibujó en mis labios. Dominic era lo mejor de todo lo que la vida tenía para ofrecer, por lo que sabía, sería el mejor papá para nuestros hijos, sin importar cuántos tuviéramos. —¿No tienes miedo? —le pregunté. Dominic me miró desconcertado como si dijera ¿a qué te refieres? Hablé con Cindy una o dos veces sobre mis miedos sobre el embarazo y crianza, pero ella no entendía ni la mitad de las cosas que atravesaba debido a que ni siquiera estaba con alguien todavía. —¿Miedo? ¿De qué? —La voz de Dom era baja, y sensual haciendo que mis pezones se endurecieran contra mi camisón. —De ser padre. De tener un bebé. —Parpadeé, apartándome de mis propios pensamientos. —Nadie es un padre perfecto. Aprendes sobre la marcha. —Lo hacía sonar tan simple, sin preocupaciones. Luego estaba el peso adicional y el hecho de que Mason no había hablado con casi nadie y eso preocupaba a mis padres, a Dom y a mí. —Está bien, ¿y qué hay de todos mis otros miedos? —espeté sin pensar en lo que iba a decir. —Lo que sea de lo que tengas miedo me encargaré de ello. Te protegeré a ti y a nuestro bebé de cualquier cosa mala. —Una calma que solo Dom podía

darme me bañó. El sonido de nuestros corazones latiendo juntos se filtró en mis orejas. —Quiero que Mason esté bien con nosotros. Quiero casarme y tener más hijos.‖Quiero‖recuperar‖todo‖el‖tiempo‖perdido… —Shhh, lo haremos, nena. Te haré mi esposa, tan pronto como sea el momento adecuado. Quiero que las cosas con tu hermano se suavicen también. No quiero lastimarlo más de lo que ya hicimos. Todo estará bien. —Dom me acunó en su pecho y supe que estaba diciendo la verdad. Todo a su debido tiempo estaría bien. Con una familia propia para querer, tendría todo lo que alguna vez quise o necesitara en la vida. Podría no haber tenido al príncipe azul, pero tenía a un alfa encantador y se había robado todos y cada uno de los pedazos de mi corazón.

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PRÓXIMO LIBRO Mr. Heartbreaker es el próximo libro que será editado de la serie Mr. y será sobre la historia de Mason.

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Sobre la Autora

J. L. Beck es la autora de Best Sellers de cerca de treinta y cinco novelas diferentes. Reside en el maravilloso estado de Wisconsin y ama pasar tiempo con su esposo, sus dos niños, y sus dos cachorros. Fuera de escribir le gusta ayudar a otros, el marketing, y leer. Ama escuchar de sus lectores, y le encanta regalar cosas.

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